Palabras de Aliento: Las Heridas Transformadas En Bendición

Posted on julio 25, 2011

0


El modo en que los agravios y las penas de la vida son transformadas en bendiciones.

“Debe sonar extraño decir que la alegría es fruto de nuestra elección. Con frecuencia nos imaginamos que hay personas más afortunadas que otras y que su alegría o su tristeza depende de las circunstancias de la vida, las cuales quedan fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, elegimos; no tanto las circunstancias de nuestra vida cuanto la manera de responder a estas circunstancias. Dos personas pueden ser víctimas de un mismo accidente. Para uno, este se convierte en fuente de resentimiento; para otro, en fuente de agradecimiento. Las circunstancias externas son las mismas, pero la elección de la respuesta es completamente distinta. Hay gente a la que se le agria el carácter cuando se van haciendo mayores. Otros, en cambio, envejecen con gozo. Esto no significa que la vida de aquellos cuyo carácter se va amargando haya sido más dura que la vida de los que viven contentos. Significa que se han hecho opciones diferente, opciones íntimas, opciones del corazón”.

Henri J. M. Nouwen en el libro “Aquí Y Ahora”

“Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción”.

Génesis 41:52

“Una vez el doctor Edward Sullivan usó como texto de su predicación el que dice ‘cada puerta una perla’. Cada entrada a la vida celestial es una perla. ¿Qué es una perla? El marisco se hace una herida con un grano de arena, y el grano queda metido en la llaga. Se ponen en función todos los recursos para sanar la herida. Cuando ésta queda sana y el proceso de reparación termina, es una perla lo que cierra la herida. El sufrimiento hace aparecer recursos insospechados en un marisco, y el resultado es una beldad que no se puede obtener de otra manera. ¡La perla es una herida cicatrizada! ¡Si no hay herida no hay perla!

Los infortunios de nuestra vida pueden ser transformados en bendiciones, las heridas en perlas preciosas de gran valor. Aún una desventaja muy dolorosa puede ser una potencia salvadora…

Cada puerta una perla, cada infortunio, cada fracaso, cada pérdida, puede transformarse. Dios tiene poder para transformar las desgracias en mensajeros suyos. De este modo Jesús transformó la cruz, símbolo de vergüenza criminal, en símbolo del amor de Dios. Una herida transforma al Pedro que niega a Jesús en un hombre intrépido, en una verdadera roca. ¡Si no hay herida no hay perla! De los embates de la vida pueden venir nuestra más ricas recompensas”.

Citado Sra. Cowman en Manantiales en el Desierto

“Cuando comienzo a orar y me concentro en mis dones, no en mis errores, salgo de la depresión. Esto es más que nada asunto de quien acepta permanecer deprimido. De quien escoge mantenerse acobardado por la crítica, o de quien, al contrario, la utiliza como un don para cambiar lo que sea necesario a fin de construir un mundo mejor. Cada conflicto puede traernos pecado o virtud.

Las dudas sobre la fe, o pueden destruirla o hacerla más fuerte que nunca. No hemos nacido con virtudes, pero desarrollamos las virtudes al enfrentar la tentación y al levantarnos de las caídas, volviéndonos más dependientes de la fuerza de Cristo. El mal que hemos hecho nos deprime, aunque más bien debiera llevarnos a recargarnos y apoyarnos en Cristo. Los santos no son las personas que nunca han pecado, sino los seres humanos cuyo pecado los ha acercado más a Cristo”.

Matthew linn & Dennis Linn. Sanando las Heridas de la Vida

“La curación de una herida es un proceso oculto tan profundamente como las mismas heridas. El proceso de curación de una herida, generalmente se inicia con una oración y continúa si actúo con la mente y el corazón de Cristo, y si agradezco la madurez obtenida a partir de la herida. A Cristo le tomó tres años curar a Pedro de las heridas que le hicieron alardear y caer. Otros como Pablo fueron curados en una noche. He visto curaciones de heridas profundas en ambas formas, pero el proceso que siguió Pedro es el más común. La curación de un recuerdo debe extenderse durante toda la vida, si nuestra gratitud aumenta a lo largo de ella.

Pero la curación más profunda no consiste en que volvamos a caminar, o en que la depresión no vuelva a surgir, o en que perdonemos a nuestros padres. Cuando Cristo envía a los diez leprosos con los sacerdotes, los diez están físicamente curados, pero sólo el samaritano regresa con la curación más profunda, para alabar y agradecer a Dios (Lucas 17:18 -19)

La curación no es levantar un pie que nunca se había movido, o aliviar una depresión de diez años, sino elevar nuestras mentes y corazones a Dios. No estamos curados a menos que amemos más a Cristo y El ame a través de nosotros. Estamos en la última etapa, la de la aceptación, sólo si tenemos un corazón agradecido que damos a Cristo, para que con amor llegue a aquellos a quienes nosotros nos acercamos. La respuesta a la pregunta ¿he sido sanado?, es esta otra pregunta: ¿estoy saliendo de mí, como, Cristo, para sanar?”.

Matthew linn & Dennis Linn. Sanando las Heridas de la Vida

“Comprender tus heridas sólo puede ser terapéutico cuando esa comprensión está al servicio de tu corazón. No es fácil llegar al corazón con tus heridas: exige liberarse de muchas cuestiones. Te preguntas: ¿Por qué me lastimé? ¿cuándo? ¿cómo? ¿quién lo hizo? Crees que las respuestas a estas preguntas te aliviarán. Pero, cuanto mucho, sólo te ofrecerán una pequeña distancia respecto de tu dolor.
Tienes que liberarte de la necesidad de seguir controlando tu dolor y confiar en el poder terapéutico de tu corazón. Allí, tus heridas pueden encontrar un lugar seguro donde se las recibe, pierden su facultad de infligir daños y se transforman en un suelo fértil para una nueva vida.
Piensa en cada herida como pensarías en un niño que ha sido lastimado por un amigo. Mientras el niño esté despotricando y desvariando, intentando volverse contra el amigo, una herida lleva hacia la otra. Pero, cuando el chico siente el abrazo de consuelo de uno de sus padres, puede sobrevivir al dolor, volverse hacia el amigo, perdonarlo y construir una nueva relación.
Sé amable contigo mismo, y deja que tu corazón sea de tu amoroso padre mientras sobrevives a tus heridas”.

Henri Nouwen. La voz interior del amor. Sobrevive a tus heridas

“Frente al mundo ignoto de las eventualidades, es mucho mejor detenerse y permanecer en silencio, abandonados en las manos del Padre, asumiendo con gratitud el condicionamiento personal y el misterio de la vida. Yo he conocido gentes para las que una enfermedad que de improviso apareció y les acompañó hasta la muerte, resultó ser la mayor bendición de su vida.

Estoy seguro: si tuvieramos la perspectiva de eternidad que tiene el Padre, todas las cosas adversas que nos suceden cada día las habríamos de considerar como cariños especiales del Padre para con nosotros, sus hijos, para liberar, sanar, despertar, purificar…”

Ignacio Larrañaga. Muéstrame Tu Rostro